The Five Commandments
Los Cinco Mandamientos
Cinco reglas que cumplimos nosotros, no cinco promesas que te hacemos a ti. Son lo que decidimos en el banco de joyero cuando no mira nadie, y la única razón por la que las piezas salen como salen.
I · MANV
A mano, o no existe.
Cada pieza la hacen manos humanas, una a una, en un banco de joyero en Nápoles. Ninguna máquina termina lo que empezó una mano. Si una pieza no se puede hacer así, no la hacemos, por mucho que se vendiera.
II · NATVS FRACTVS
El defecto se queda donde cayó.
El metal lo rompemos a propósito, y luego dejamos la fractura exactamente donde se produjo. No pulimos nada para devolverlo a la inocencia. La marca no es un daño que toleramos: es la razón por la que la pieza existe, y la única parte de ella que no puede hacerse dos veces.
III · VERITAS
Nada lleva un nombre que no sea el suyo.
Cuando una piedra se cultiva en laboratorio, eso es lo que escribimos. Cuando la hizo la tierra, a las inclusiones las llamamos origen, no defecto. Oro significa 18kt macizo, y ningún otro metal toma prestada la palabra. Usamos el nombre exacto incluso cuando el nombre exacto vale menos.
IV · AD CORPVS
Hecho para llevarse, no para admirarse.
Un cierre que aguanta, un canto que no muerde, un peso que por la tarde ya has olvidado. La belleza que duele al llevarla es un fallo del banco de joyero, no un sacrificio que te pidamos. Si no se puede vivir con ella puesta, vuelve al banco.
V · CVSTODIA
Respondemos de lo que hacemos, siempre.
Una pieza que vuelve a nosotros se repara, mientras este taller exista. No por cortesía ni por excepción: una pieza que lleva nuestro nombre dentro sigue siendo responsabilidad nuestra, sea el año que sea y la lleve quien la lleve.

